Cada familia que educa en casa se enfrenta a este dilema: tomarse o no las vacaciones de verano; tal como lo hacen los niños que asisten a la escuela regular.
En nuestro caso, hemos decidido no tomarnos este largo receso de verano, y son varios los motivos que nos indican que lo correcto es seguir con una rutina casi igual a la del resto del año:
1. Los niños están en edad preescolar, las actividades que realizamos día con día son divertidas para ellos, les entretienen y contrariamente a hacerles pesado el día, se los aligera.
2. Llevamos una rutina muy relajada, pero si los niños (sobre todo mi hijo mayor) durante 2 meses no se dedican a actividades educativas bien guiadas y establecidas, seguramente al final del verano me costará muchísimo trabajo retomarla.
3. El próximo año nacerá nuestro tercer hijo(a?) no sé en qué condiciones me encontraré hacia finales del embarazo, y qué tan difíciles serán los primeros meses con la llegada del bebé, así que debo aprovechar todo el tiempo disponible.
Éstas son nuestras principales razones, sin embargo debo aclarar que sí tomaremos algunos recesos: la próxima semana iremos a Puerto Vallarta por algunos días, y tenemos planeado ir a Mazamitla hacia finales de julio. Pequeños viajes de relajación que también sirven como experiencias educativas.
Ya sea que en tu familia se tomen o no las vacaciones de verano, recuerda: todo lugar y momento es oportuno para enseñar a los hijos sobre fe, carácter, disciplina, orden, respeto, generosidad, laboriosidad, y cualquier virtud que se te ocurra. Los papás somos ejemplo 365 días al año.
domingo, 2 de junio de 2013
miércoles, 29 de mayo de 2013
Día Lluvioso
Ahora que comenzó a llover, quise hacer alguna manualidad referente a ello. Lo mejor fue que mis dos hijos participaron y Princesa Descalza comió sólo una cantidad mínima de pintura :S
Con platos desechables de cartón recortados por la mitad y popotes flexibles hicimos paraguas. Los decoraron con acuarelas (McQueen) y pintura digital (Princesa Descalza).
Para el fondo, decoraron una hoja de cartoncillo con puntitos de pintura azul, simulando las gotas de lluvia. Y McQueen incluso incluyó pasto verde.
Con platos desechables de cartón recortados por la mitad y popotes flexibles hicimos paraguas. Los decoraron con acuarelas (McQueen) y pintura digital (Princesa Descalza).
Para el fondo, decoraron una hoja de cartoncillo con puntitos de pintura azul, simulando las gotas de lluvia. Y McQueen incluso incluyó pasto verde.
lunes, 27 de mayo de 2013
Oficio de Carpintero
En días pasados estuvimos aprendiendo sobre el oficio de carpintero. Lo que hace una persona que se dedica a la carpintería y quién fue el más famoso carpintero? San José :)
También aproveché el momento para hablarle a McQueen sobre la tala de árboles y los bosque protegidos.
Aquí la manualidad en la que nos inspiramos para el tema:
También aproveché el momento para hablarle a McQueen sobre la tala de árboles y los bosque protegidos.
Aquí la manualidad en la que nos inspiramos para el tema:
viernes, 24 de mayo de 2013
Periodos sensitivos para cultivar virtudes
Justo acabo de terminar de leer un libro muy interesante sobre educación de los hijos, titulado "Cómo educar la Voluntad", de Fernando Corominas.
Parte de la teoría que expone el libro, es que los niños experimentan distintos Periodos Sensitivos a lo largo de la vida, en los que será más fácil el desarrollo de hábitos o virtudes. De acuerdo con los estudios al respecto, éstos serían dichos periodos:
Orden, de 1 a 3 años.
Obediencia, de 3 a 6 años.
Generosidad, de 6 a 9 años.
Laboriosidad, de 8 a 12 años.
Solidaridad, de 12 a 15 años.
Lealtad, de 14 a 18 años.
En el libro, además de explicar lo anterior, se muestran ejemplos claros de planes de acción para seguir con nuestros hijos. Me pareció muy interesante, al igual que otros que he leído de la misma colección: "Hacer Familia", misma que aborda diferentes temas sobre la educación integral basada en valores cristiano-católicos.
Me gustó mucho la idea general del libro: trata a tus hijos como buenas personas y serán buenas personas. Hasta san Josemaría lo decía, a veces hay que hacer como que le creemos las pequeñas mentiras a los hijos, porque lo importante es que sepan que confiamos en ellos, que lo que nos digan, se los vamos a creer. Así también, a pesar del mal comportamiento que pudieran presentar los hijos, debemos tratarles de manera positiva y "ahogar el mal en abundancia de bien".
El libro también presenta técnicas para lograr una educación eficaz, ayuda que ciertamente pienso utilizar para no perder la paciencia con un hijo tan alegador como lo es McQueen, una hija que no le teme a los regaños y un bebé que sólo Dios sabe con qué sorpresas de personalidad me va a salir.
Parte de la teoría que expone el libro, es que los niños experimentan distintos Periodos Sensitivos a lo largo de la vida, en los que será más fácil el desarrollo de hábitos o virtudes. De acuerdo con los estudios al respecto, éstos serían dichos periodos:
Orden, de 1 a 3 años.
Obediencia, de 3 a 6 años.
Generosidad, de 6 a 9 años.
Laboriosidad, de 8 a 12 años.
Solidaridad, de 12 a 15 años.
Lealtad, de 14 a 18 años.
En el libro, además de explicar lo anterior, se muestran ejemplos claros de planes de acción para seguir con nuestros hijos. Me pareció muy interesante, al igual que otros que he leído de la misma colección: "Hacer Familia", misma que aborda diferentes temas sobre la educación integral basada en valores cristiano-católicos.
Me gustó mucho la idea general del libro: trata a tus hijos como buenas personas y serán buenas personas. Hasta san Josemaría lo decía, a veces hay que hacer como que le creemos las pequeñas mentiras a los hijos, porque lo importante es que sepan que confiamos en ellos, que lo que nos digan, se los vamos a creer. Así también, a pesar del mal comportamiento que pudieran presentar los hijos, debemos tratarles de manera positiva y "ahogar el mal en abundancia de bien".
El libro también presenta técnicas para lograr una educación eficaz, ayuda que ciertamente pienso utilizar para no perder la paciencia con un hijo tan alegador como lo es McQueen, una hija que no le teme a los regaños y un bebé que sólo Dios sabe con qué sorpresas de personalidad me va a salir.
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